Cómo limpiar el acero inoxidable

El acero inoxidable es el material que más éxito tiene en las cocinas en los últimos años, ya que le da una elegancia muy especial y encaja perfectamente en casi cualquier estilo decorativo. Antiguamente se ponía únicamente en los fregaderos, pero hoy en día triunfa en electrodomésticos como neveras, lavadoras o lavavajillas, además de en campanas extractoras.

Es un material no poroso que tiene la superficie muy lisa, lo que hace que su limpieza sea muy sencilla, evitando así que las bacterias puedan permanecer y reproducirse. En lugares como hospitales, restaurantes o empresas de catering tienen todo de acero inoxidable, o al menos en casi todos ellos. Una vez que lo limpias queda totalmente desinfectado, así que es ideal para ese tipo de cocinas en las que se preparan muchos alimentos.

Su limpieza

Marcas de dedos: aparecen mucho, algo lógico, y para quitarlas es tan fácil como pasar una bayeta de microfibra que esté húmeda. También puedes pasar una esponja o un paño humedecido en agua, añadiéndole un poquito de jabón de cocina.

Grasa: para quitar las manchas de grasa se utiliza un limpiador de textura cremosa. Déjalo actuar unos minutos y después frota con un estropajo de los que no rayan, ya que de lo contrario estropearías el material.

Comida: si tienes calderos, ollas o cacerolas de acero inoxidable, es probable que si algún día se te quema un poco la comida se quede pegada. Lo primero que tienes que hacer es llenar la olla con tres de dedos de agua muy caliente y añadir un poco de lavavajillas. Deja que actúe 20 minutos y verás que la comida se despega y ya será muy fácil quitarla.

Cosas a evitar

No utilices lejía ya que puede dañar mucho el acero, al igual que los limpiadores en polvo que sean muy abrasivos. Los estropajos que rayan pueden estropear mucho la superficie, así que utilízalos únicamente para limpiar los culos de ollas y sartenes.

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